La política ferroviaria, gran ausente del debate


Artículo La EclisaEn el debate previo al balotaje se tocó la temática ferroviaria, aunque muy brevemente. Sin embargo ninguno de los candidatos tocó en profundidad el tema.

Veremos en este artículo los antecedentes de cada uno y del partido asociado a ellos.

Los candidatos

Daniel Scioli

Como gobernador de la provincia de Buenos Aires tuvo a su cargo la gestión de la Unidad Ejecutora del Programa Ferroviario Provincial, más conocido como Ferrobaires; un resabio menemista que aun sobrevive después de la estatización y recreación de Ferrocarriles Argentinos.

En los ocho años de su gobierno, y sin adentrarnos en otras cuestiones, podemos decir que la situación de Ferrobaires empeoró. Se perdieron servicios, material rodante y tractivo. Hubo accidentes graves, con muertes, aunque esto ya no es responsabilidad directa de Daniel Scioli sino, claro está, de los propios conductores y del sindicato La Fraternidad.

Durante su gestión la empresa fue intervenida aunque sin buenos resultados. El único servicio que se agregó fue en realidad un recorte de una cancelación previa: el tren a 25 de Mayo, ex Bolívar, trenes números 357/358, que regresó a cargo de un coche motor Nohab, claramente insuficiente para las características del servicio de larga distancia.

Daniel Scioli también prometió la recuperación de servicios a lo largo del ramal P1 del Ferrocarril Belgrano (ramal concesionado a la UEPFP, o sea Ferrobaires) en 2014. De esa promesa sólo queda el recuerdo, pues no se ha limpiado ni un solo metro de trocha.

Por otro lado en la campaña anunció la continuidad de las políticas llevadas a la práctica por Florencio Randazzo quien, a diferencia del gobernador bonaerense, ha tenido una gestión brillante en el Ministerio del Interior y Transporte, habiendo logrado, entre otras cosas, recuperar parte del Ferrocarril Belgrano, la electrificación del resto de la zona local del Ferrocarril Roca, la recuperación de los servicios locales, y algunos generales, de los ferrocarriles Mitre, Sarmiento, San Martín y Roca, la renovación total del material rodante de todas las líneas excepto la Urquiza (cuyos trenes aun están en condiciones aceptables) y la incorporación de nuevos servicios donde habían sido cancelados hace varias décadas, como los trenes universitarios de la UNLP y Unsam, los servicios en Chaco, Salta, Entre Ríos, Córdoba, La Pampa y Buenos Aires. Su única deuda es el Ferrocarril Urquiza, que aun no cuenta con servicios interurbanos, cancelados en 2012 con la debacle de TBA.

Mauricio Macri

Su gestión en los ocho años que lleva a cargo de la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es elocuente. Subterráneos de Buenos Aires nunca estuvo en peores condiciones. No hay servicios cancelados pero sí existe una decadencia notable en las frecuencias y el mantenimiento tanto de la infraestructura como del material rodante.

Son notables los rotundos fracasos en su gestión, entre los que se cuentan el retraso en la construcción del taller Mariano Acosta (donde fue necesario reconstruir la solera del túnel pues los trenes no podían pasar debido a un error de cálculo), la compra y adaptación de material rodante en la línea B, donde además cambió el sistema de alimentación, aislando para siempre la línea B del Ferrocarril Urquiza, con el que compartía alimentación, trocha y gálibo. También la promesa de años anteriores de construir 10 kilómetros de túneles al año, número que hoy parece una broma de mal gusto. Y si sumamos a estos sinsabores la falta total de interés por el sur y su sistema de premetro, tenemos la ecuación perfecta para el desastre ferroviario.

En líneas generales Mauricio Macri apostó al transporte automotor y al descuido de su propia red tranviaria. Las pocas inauguraciones se dieron con años de atraso, y con falencias graves en cuanto a material rodante.

El máximo insulto hacia sus contribuyentes se dio recientemente cuando el medio especializado En El Subte mostró cómo los coches, que Mauricio Macri denunciaba como retenidos por la Aduana, estaban en realidad en galpones del Grupo Clarín. ¿Qué hacían estos coches, carísimos, dentro de una empresa supuestamente dedicada a los medios de comunicación? Al respecto no hay declaraciones del candidato presidencial.

Tampoco hay declaraciones claras sobre las propuestas de cara al balotaje. En el reciente debate explicó que desea recuperar el Belgrano Cargas, aunque hace varios meses que ya no se llama así (ahora es Trenes Argentinos Cargas y Logística).

He aquí su propuesta en el transcurso del debate (se encuentra aproximadamente a 1h 5m 50s). El diario La Nación publicó una transcripción del discurso.

El candidato habla sobre el norte del país, y menciona los ferrocarriles Belgrano, Mitre, San Martín y Urquiza. De todos ellos sólo el Belgrano llega estrictamente al norte argentino; el Ferrocarril Mitre tiene su punta de rieles en la provincia de Tucumán, mientras que el ferrocarril San Martín lo tiene en San Juan y el Urquiza al sur de la provincia de Misiones. Si entendemos que hablaba en sentido estricto de la provincia de Salta, el candidato muestra un desconocimiento grave de nuestra red ferroviaria.

Las deudas

El Ferrocarril Belgrano, en el norte, aun tiene ramales que es necesario recuperar: el C25, que une Formosa con Embarcación, parte del C15 que une Perico con Pocitos, pasando por la ciudad de Tartagal, en donde hubo numerosas inundaciones y existe una importante ocupación de la traza. Este último ramal conectaba con el Ferrocarril Oriental Boliviano, con el que también conecta el ramal C, abandonado en parte.

Sin ir muy lejos, en plena provincia de Buenos Aires tenemos gran parte del Ferrocarril Belgrano en estado de abandono: los ramales de prefijo G desde González Catán en adelante; el ramal M, desde Marinos del Crucero General Belgrano y todos los ramales de prefijo P. También la conexión bitrocha del puerto de Buenos Aires. En esta misma provincia los ferrocarriles Mitre, Roca y Sarmiento son los que más ramales sin servicio poseen: el Mitre en prácticamente toda la zona oeste de la provincia, en especial entre Exaltación de la Cruz, Luján y Pergamino; el Roca, que tiene muchos de sus ramales concesionados a Ferrobaires, tiene más ramales en estado de abandono que activos; y el Sarmiento, que posee algunos ramales activos aunque sólo para cargas y con tránsito a veces esporádico, y otros decididamente abandonados.

El Ferrocarril Urquiza ha sido el gran excluido, ya que desde 2012 no posee servicios generales, y su ramal principal, entre Rubén Darío y Zárate, está abandonado desde entonces.

La gestión de Florencio Randazzo ha hecho lo posible, pero por supuesto, en el relativamente breve lapso que duró su gestión se recuperó lo que más urgentemente requería atención. Aun así es necesario que, quien logre la presidencia el 23 de noviembre, profundice las mejoras que su gestión inició.

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